El intento fallido de Israel para hacerse con los restos de un piloto militar israelí capturado en 1986 tras saltar de su avión durante la guerra civil de Líbano (1975-1990) ha acabado esta madrugada en masacre: 41 muertos, según el ministerio de Sanidad libanés. Una cifra que lo convierte en el incidente más grave en territorio de ese país desde la escalada de las hostilidades con Hezbolá el pasado lunes. Ha sido la mayor incursión de las tropas israelíes en el país desde 2024, cuando libraron una guerra durante más de dos meses con la milicia proiraní, y que el acuerdo de tregua no consiguió cerrar.
Seis muertos en nuevo ataque de Estados Unidos contra supuesta narcolancha en el Pacífico
Con esta operación ya son más de 150 las personas fallecidas desde septiembre en estos ataques.




