El cardenal Blase Cupich (Omaha, Nebraska, 76 años) es una de las voces más destacadas del sector progresista de la Iglesia católica estadounidense en un momento en que el ala ultraconservadora, envalentonada por la Administración de Donald Trump, gana terreno rápidamente en un país fuertemente politizado. Salvo que él no se ve a sí mismo de ese modo, ni tampoco a la Iglesia. “Siempre trato de ser fiel a lo que dice la doctrina de la Iglesia sobre las cuestiones sociales, y esa es mi guía. No quiero jugar al juego de suma cero de quién va a ganar, los conservadores o los progresistas”, afirma. En una entrevista con EL PAÍS, omite mencionar al presidente por su nombre y, en su lugar, advierte sobre las “implicaciones morales” de las políticas del republicano. “Es la doctrina social de la Iglesia la que puede ayudarnos en este momento”, asegura por videollamada.
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