Un fantasma recorre de nuevo Estados Unidos, el fantasma de la violencia política. El asesinato en el campus de la universidad de Utah Valley del líder MAGA (Make America Great Again) Charlie Kirk, que murió de un tiro en el cuello mientras respondía en calidad de defensor de la Segunda Enmienda a una pregunta incómoda sobre la epidemia de violencia armada ante una audiencia de miles de estudiantes, refrescó este miércoles la siniestra memoria de un país que ha vivido el magnicidio de cuatro presidentes en el ejercicio de su cargo y que en los últimos años asiste a una oleada de crímenes ideológicos alentados por la crispación de una sociedad profundamente polarizada.
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