Un presidente caótico, comandante en jefe de una guerra caótica, difícilmente puede convertirse en artífice de un alto el fuego que no sea caótico y no conduzca de nuevo a la guerra en vez de a la necesaria paz. Tampoco se puede esperar que sea un primer ministro belicista, adalid de la guerra contra Irán desde hace décadas y belicoso susurrador al oído presidencial para arrastrarle a combatir, quien favorezca el silencio de las armas. Con mayor razón cuando las posiciones de partida son radicalmente incompatibles y no hay ni asomo de confianza entre las partes, tras dos sucesivas negociaciones interrumpidas por la guerra y el asesinato de los dirigentes de una de ellas.
Jonathan Swan y Maggie Haberman. ‘How Trump Took the U.S. to War With Iran’ (‘The New York Times’, 7 de febrero).

Dahlia Scheindlin. ‘How Not to End a War, According to Trump and Netanyahu’ (‘Haaretz’, 9 de abril).

Daniel Chardell y Samuel Helfont. ‘How a Cease-Fire Can Lead to Disaster’ (‘Foreing Affairs’, 9 de abril).



