La operación militar de Washington en Venezuela, el pasado 3 de enero, ha dado una patada al tablero internacional. La invasión estadounidense de Groenlandia, territorio autónomo de un país aliado como Dinamarca, ya no se ve como una mera bravuconada del presidente Donald Trump. El ansiado alto el fuego en Ucrania se esfuma entre las dedos mientras Washington y Tel Aviv amagan con un nuevo ataque contra Irán. La diplomacia ha empezado el año a un ritmo trepidante y en la puerta del Ministerio de Asuntos Exteriores se cruzaban este martes el embajador de Teherán en Madrid, convocado para trasladarle la protesta española por la sangrienta represión de las protestas en su país, con los asistentes a una convención sobre política exterior feminista. En su despacho, el ministro José Manuel Albares explica a EL PAÍS que, si las nuevas autoridades venezolanas siguen dando pasos hacia una transición democrática, España pedirá a la UE que se replanteen las sanciones impuestas al régimen chavista.




