Millones de personas en el mundo sufren de un fenómeno visual que aparece al fijar la mirada en una superficie clara o iluminada y comienzan a aparecer pequeñas formas oscuras que se mueven con el desplazamiento de los ojos.
La Academia Americana de Oftalmología resalta que este fenómeno se conoce médicamente como miodesopsias y coloquialmente como “moscas volantes”. Aunque no es una enfermedad en sí misma, está calificada como una manifestación de cambios en el interior del globo ocular con riesgos para la visión.
Estas figuras pueden presentarse a cualquier edad, sin embargo, su incidencia aumenta después de los 50 años de edad.
Otras instituciones como el Instituto Nacional de Salud (NIH) y la Clínica Mayo, ambos de Estados Unidos, señalan que si bien la mayoría de los casos son inofensivos la observación de cambios bruscos en la visión es fundamental para prevenir daños irreversibles.

¿Por qué aparecen las “moscas flotantes”?
De acuerdo con la Clínica Mayo, las miodesopsias se originan en el vítreo, una sustancia gelatinosa que rellena el ojo y ayuda a mantener su forma esférica.
Con el paso del tiempo, este gel pierde consistencia y sus fibras de colágeno comienzan a agruparse.
Estas agrupaciones de fibras son partículas que flotan dentro del ojo y proyectan sombras sobre la retina, la capa sensible a la luz ubicada en la parte posterior.
En este proceso, el cerebro interpreta como manchas o hilos lo que en realidad son las sombras de esos grumos de colágeno.
Factores de riesgo
Si bien el fenómeno es parte del envejecimiento natural del ojo, conocido como desprendimiento del vítreo posterior, existen factores que pueden acelerar su aparición:

– Las personas con miopía suelen presentar estos cambios a edades más tempranas.
– Intervenciones previas, como la de cataratas, o traumatismos oculares pueden alterar la estabilidad del vítreo.
– La diabetes, la hipertensión y procesos inflamatorios como la uveítis influyen en la salud de la estructura ocular.
El principal riesgo de las moscas volantes no es su presencia, sino su relación con posibles daños en la retina.
En ese sentido, los expertos del medio especializado en salud MSD Manuals recomiendan prestar atención a los siguientes signos de alerta:
– Notar una gran cantidad de moscas volantes de forma súbita.
– Percibir destellos de luz o flashes, similares a relámpagos, incluso en entornos oscuros.
– La aparición de una mancha oscura o una sombra que bloquea parte del campo visual, ya sea lateral o central.

– Visión borrosa o una disminución rápida de la agudeza visual.
De acuerdo con los medios consultados por El Diario, estas señales pueden indicar un desgarro de retina, ya que existe un 5 % de probabilidad de que las miodesopsias estén asociadas a este problema de la vista.
Si este desgarro no se trata a tiempo, el NIH destaca que el 50 % de los casos evoluciona hacia un desprendimiento completo de retina, lo que representa una urgencia médica que pone en riesgo la visión total del ojo afectado.
Diagnóstico y prevención de las miodesopsias
Para los especialistas, la detección temprana es la mejor herramienta de preservación visual, debido a que un examen oftalmológico de fondo de ojo es lo que permite determinar si las manchas son restos celulares benignos o si existe una lesión que deba ser tratada mediante cirugía láser.
En otros casos, el cerebro se adapta a la presencia de estas “moscas flotantes” y deja de percibirlas con el tiempo.
A pesar de eso, la recomendación de las instituciones y expertos es mantener revisiones periódicas y proteger los ojos de lesiones directas que puedan afectar la retina.
Asimismo aconsejan que, ante la aparición de cualquiera de los síntomas de alarma relacionados con las miodesopsias, se debe buscar atención médica con un oftalmólogo y seguir las instrucciones para proteger la visión.
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