Por Gustavo Lainette
Fundador de la ONG Resistencia Venezolana | Activista político-social
Lo ocurrido con Juan Pablo Guanipa no es un error, no es una confusión administrativa y mucho menos un gesto de buena fe del régimen.
Es una burla abierta contra el pueblo venezolano y, al mismo tiempo, un reto directo a los Estados Unidos.
El régimen sigue aplicando su vieja y perversa estrategia de puertas giratorias:
liberan a algunos presos políticos para vender una narrativa falsa de apertura, mientras siguen encarcelando a otros, persiguiendo dirigentes, activistas y ciudadanos que piensan distinto.
Hoy sueltan a unos.
Mañana meten presos a otros.
El número de presos políticos no disminuye: se recicla.
La burla llamada Guanipa
El caso Guanipa es particularmente grave porque deja al descubierto el verdadero mensaje del régimen:
“Aquí mandamos nosotros, hacemos lo que nos da la gana y nadie nos detiene.”
Primero anuncian su liberación.
Luego lo reapresan.
Después lo colocan bajo arresto domiciliario, que no es libertad: es prisión con otro nombre.
Esto no es justicia.
Esto es terrorismo de Estado.
Y que nadie se engañe: esto fue hecho a propósito. No solo para intimidar a la oposición interna, sino para medir, provocar y desafiar a Washington.
Están jugando con fuego
El régimen cree que puede seguir estirando la cuerda. Cree que puede negociar por un lado y reprimir por el otro. Cree que puede engañar a la comunidad internacional con gestos cosméticos mientras mantiene intacta la maquinaria represiva.
Pero no entienden —o no quieren entender— que están jugando con fuego.
Cuando liberas presos políticos y al mismo tiempo sigues encarcelando a otros, no estás demostrando control:
estás demostrando desesperación.
Cuando reapresas a un dirigente como Guanipa horas después de anunciar su excarcelación, no estás enviando un mensaje interno:
estás retando directamente a los Estados Unidos.
Y ese reto tiene consecuencias.
Esto le conviene a quienes queremos reconstruir Venezuela
Lo digo claro, sin miedo y sin medias tintas:
esto le conviene a quienes queremos reconstruir Venezuela.
¿Por qué?
Porque deja en evidencia que con este régimen no hay negociación posible, que no existe una transición real mientras sigan usando la cárcel como arma política.
Cada abuso,
cada detención arbitraria,
cada burla como la de Guanipa,
acelera la siguiente fase.
Y esa siguiente fase es clara:
los van a ir a buscar uno por uno.
No solo a operadores menores.
No solo a figuras secundarias.
A todos.
Incluyendo a Diosdado Cabello y a toda la cúpula criminal que ha saqueado, reprimido y destruido a Venezuela.
No es discurso, es una advertencia
El régimen debe entender algo:
no se puede secuestrar a un país entero y pretender que el mundo mire hacia otro lado indefinidamente.
Cada nuevo preso político,
cada secuestro disfrazado de proceso judicial,
cada “puerta giratoria”,
reduce el margen y acelera el desenlace.
Desde la Resistencia Venezolana, lo advertimos con claridad:
la represión no salva al régimen, lo hunde.
La burla no fortalece al poder, lo expone.
Y jugar con fuego, tarde o temprano, quema



