María Cordero debería estar preparando su llegada a Caracas para las fiestas navideñas, pero está en su casa en España revisando cada pocas horas las notificaciones de su aerolínea. Su vuelo directo a Venezuela fue cancelado y la única alternativa que le ofrecen ahora es aterrizar en Bogotá y, desde allí, continuar hasta la frontera para cruzar a pie hacia Cúcuta, la ciudad colombiana que se ha convertido, de facto, en la nueva puerta internacional de los venezolanos. “Nos dieron donde nos duele”, dice. Su itinerario extraviado es hoy el de miles de pasajeros que intentan regresar —o salir— de un país casi incomunicado.
El chavismo revoca la excarcelación del opositor Juan Pablo Guanipa y le impone detención domiciliaria
María Corina Machado denunció el "secuestro" de su aliado horas después de su liberación del Helicoide este domingo Leer



