La imagen sobre el escenario de Davos fue de una claridad cristalina. Estados Unidos, la primera potencia mundial, el país que configuró la más formidable red de alianzas de la historia y que, también gracias a ella, pudo desplegar un asombroso nivel de hegemonía, presentó ante los ricos y poderosos de la tierra reunidos en la localidad suiza un nuevo proyecto diplomático internacional, flanqueado por una veintena de líderes: entre ellos no estaba ninguno de sus grandes aliados, ninguna de las democracias avanzadas, ninguna de las mayores economías del mundo. Se trató de un emblema de lo que Davos ha hecho evidente: el deterioro de la posición internacional de Estados Unidos, el rápido avance hacia el suicidio geopolítico que consiste en dinamitar la red de alianzas y fomentar los resentimientos a base de desenfrenados abusos y humillaciones.
Machado convoca concentraciones en más de 120 ciudades en apoyo a los presos políticos
La líder opositora y premio nobel de la paz 2025, María Corina Machado, convocó para este domingo una concentración en...


