Estados Unidos no cesa en sus hostilidades contra Venezuela. En el Palacio de Miraflores, la residencia de Nicolás Maduro y sede de su Gobierno, el nerviosismo es máximo. La flota norteamericana fondeada en el mar Caribe ha destruido este lunes con armamento de guerra una segunda embarcación que zarpó de la costa de venezolana. Se trata de una clara señal al chavismo de que, lejos de cesar, la presión aumenta con el paso de los días.
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