El mundo sufre un gigantesco forcejeo de potencias para la plasmación de un nuevo orden global. La ofensiva de Donald Trump para impulsar su agenda de América Primero, con la guerra arancelaria como epicentro, es un acelerador de partículas en ese contexto, uno que está dejando expuesta la cruda realidad de las relaciones de fuerza a escala internacional. En ella, Estados Unidos y China destacan como superpotencias a enorme distancia de los demás, entre los cuales muchos emiten señales de sumisión, y otros de resistencia ―pero desde categorías de poder muy inferior―.
«Pese a la amenaza de los misiles, tratamos de seguir con nuestra vida»: cómo afrontan la guerra los jóvenes en Irán
"La noche que atacaron los depósitos de petróleo nuestro apartamento temblaba". Jóvenes iraniés hablaron con la BBC de su miedo...








