
Lesia Sherstuk viajó a Italia hace un par de años para visitar plantaciones de manzanos. Ella y la familia de su marido, Oleksandr Sherstuk, explotan 10.000 árboles, manzanos y ciruelos, en la provincia de Kiev, en Ucrania. Los Sherstuk querían analizar en Italia los cambios que exigiría para su negocio la incorporación a la Unión Europea. “Requiere hacer reformas que cuestan mucho dinero, sin ayudas es imposible, venderíamos la finca”, explica Lesia. El futuro del negocio pinta mal porque el Gobierno ucranio ha propuesto que sus agricultores, una vez acceda el país a la UE, no reciban subvenciones comunitarias por lo menos durante 15 años. Kiev espera así agilizar la adhesión del país a la UE.



