La congresista de Minnesota Ilhan Omar no tiene planes de dejarse amedrentar por Donald Trump. Tras años de ataques verbales del presidente de Estados Unidos, Omar, estadounidense de origen somalí, fue rociada el martes con un líquido sin identificar por un hombre mientras estaba hablando en público en Minneapolis. Al día siguiente, lejos de esconderse, compareció de nuevo en el Karmel Mall, centro comercial de cuatro plantas y corazón de la comunidad somalí en la ciudad más poblada del Estado. Allí, la congresista avisó a Trump: “Creo que mi presencia en este lugar es la prueba de que el miedo y la intimidación no funcionan conmigo”.
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