Imagine uno de esos polvorientos y precarios asentamientos informales que el mundo suele contemplar desde lejos, a través de fotografías tomadas en África, Asia u Oriente Próximo: chozas y carpas levantadas con ramas, plásticos, lonas y chapas, donde sus inquilinos sobreviven entre la pobreza y la indefensión, suspendidos en una incertidumbre permanente. Ahora imagine un asentamiento que reuniera a más de 82 millones de personas, es decir, prácticamente la población de Alemania. Pues es real, aunque no estén todos juntos: es la cifra de seres humanos que vivían desplazados dentro de su propio país a finales de 2025 tras haber huido de un conflicto armado o de un desastre natural, según las últimas estimaciones del Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC, por sus siglas en inglés), el organismo de referencia global para medir y analizar este fenómeno, que ha publicado su informe anual este martes. Los hallazgos de este año retratan un fracaso colectivo: el de un mundo incapaz de proteger a millones de personas de conflictos cada vez más destructivos y de catástrofes climáticas provocadas o agravadas por la acción humana.
Delcy compara a Guyana con un imperio colonial en su defensa del Esequibo en La Haya
Delcy Rodríguez compareció ayer lunes ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) con el broche de la polémica clavado en...



