Brasilia ha amanecido gris. Una atmósfera apagada se extiende por la plaza de los Tres Poderes, el corazón del poder ejecutivo, legislativo y judicial brasileño. Pero se disipa con rapidez al entrar en el bullicioso Palacio de Planalto, en cuyo tercer piso el presidente Luiz Inácio Lula da Silva recibe a EL PAÍS.



