La escalada de la campaña estadounidense contra el régimen de Nicolás Maduro le ha servido a México para enviar un mensaje de firmeza sin, a la vez, romper los delicados equilibrios con Washington. Una prolongación de la estrategia de contundencia y cabeza fría con la que la presidenta, Claudia Sheinbaum, ha enfrentado los embates de Donald Trump. El foco del magnate republicano está ahora muy concentrado en aumentar la presión sobre Venezuela, sin descartar incluso una ofensiva militar. La respuesta de la presidenta ha sido elevar el tono diplomático en defensa de la soberanía venezolana, enviando a su vez una señal indirecta de protección ante la posibilidad de que los ataques se contagien a México, algo que ha deslizado Trump en más de una ocasión como parte de su estrategia de tensión permanente.
Una Cuba sin esperanza: documentales, ficción y cortos cubanos en el Festival de Cine de Miami
Lo que no se puede importar es esperanza, porque el cubano siempre está en fuga de su país.

