Doña Rosita huyó de Colombia hace más de 50 años por la pobreza y la violencia. Llegó a la Caracas de los setenta, una ciudad cosmopolita en la que había muchos más lujos que en su pueblo. Fue como aterrizar en otro planeta. En la capital venezolana circulaban coches de alta gama por las autopistas y la clase media-alta pasaba fines de semana en Miami. En ese tiempo llovían los petrodólares que ingresaba el país por la exportación masiva de crudo.
Diego Rosales, periodista salvadoreño detenido en Sevilla: «Bukele me ha condenado antes que un juez»
El fotoperiodista que llegó a España huyendo de la persecución policial en su país cree que en El Salvador le...


