Doña Rosita huyó de Colombia hace más de 50 años por la pobreza y la violencia. Llegó a la Caracas de los setenta, una ciudad cosmopolita en la que había muchos más lujos que en su pueblo. Fue como aterrizar en otro planeta. En la capital venezolana circulaban coches de alta gama por las autopistas y la clase media-alta pasaba fines de semana en Miami. En ese tiempo llovían los petrodólares que ingresaba el país por la exportación masiva de crudo.
Los beneficios económicos y diplomáticos que Rusia obtiene con la guerra de Irán
El presidente Putin se presenta como un potencial mediador pero esto suena poco convincente, según el análisis de Steve Rosenberg....






