La casa familiar de la activista birmana Aung San Suu Kyi a orillas del lago Inya, en Rangún, ha sido durante varios lustros una tribuna y un santuario político, pero también una jaula. Era el lugar desde el que la hija del héroe de la independencia birmana hablaba a sus seguidores a través de una verja metálica, lo que convirtió el recinto en uno de los grandes símbolos de la resistencia civil contra la junta militar que gobernó con puño de hierro entre 1962 y 2011 Myanmar, una nación del sudeste asiático que actualmente cuenta con unos 55 millones de habitantes.
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