La central de Zaporiyia, con seis reactores de diseño ruso que producían el 27% de la electricidad de Ucrania, fue tomada militarmente en marzo de 2022 por Moscú, que la considera crucial para el abastecimiento de Crimea y el Dombás. Gestionada desde entonces por la empresa estatal Rosatom y la agencia reguladora Rostekhnadzor, la central está ubicada en pleno frente de la guerra y es objeto de disputa. Una situación sin precedentes para la que la comunidad internacional no estaba preparada. Aunque sus reactores están parados desde septiembre de 2022, necesita tanto suministro eléctrico exterior como refrigerante para sus combustibles irradiados.
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