La guerra en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz han provocado una crisis energética de consecuencias imprevisibles en el continente africano. La escasez de combustible disponible y la subida de los precios del petróleo, de alrededor del 50%, están provocando una ola inflacionista que ya afecta a los ciudadanos y que se suma a las dificultades de aprovisionamiento de fertilizantes y productos alimenticios. Mientras unos gobiernos han optado por reducir los impuestos a la importación de combustible, otros incluso apagan las luces de sus ciudades. Pese a ser un importante productor de crudo, el 8% mundial, su baja capacidad de refinado hace que África importe el 70% del petróleo que consume. Tres de cada cuatro barriles proceden de Oriente Próximo.
Estados Unidos despliega el portaviones Nimitz en el Caribe en plena campaña contra Cuba
El anuncio coincide con un endurecimiento de la campaña de presión del Gobierno de Donald Trump sobre la isla.




