La milicia libanesa Hezbolá ha encontrado una grieta en el muro defensivo israelí para la que el Estado judío todavía no tiene una solución definitiva. Tras más de dos años de conflicto en los que la Cúpula de Hierro, el sistema de defensa antiaéreo israelí, ha frenado la mayoría de cohetes del grupo proiraní, Hezbolá ha puesto en práctica durante la última escalada un tipo de dron que burla ese sistema tradicional. Estos aparatos no tripulados, empleados ya desde tiempo atrás por rusos y ucranios, se manufacturan por pocos centenares de euros con productos disponibles en el mercado civil y han causado ya, al menos, cuatro muertos -el último, anunciado el lunes- y varios heridos graves entre los soldados y los contratistas israelíes. “Su uso es incluso más fácil que un videojuego”, afirma Yehoshua Kalisky, investigador sénior del Instituto Nacional de Estudios de Seguridad de Israel (INSS).
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